El Templo de los Lamas y los Hutongs de Pekin

Llegamos a Pekin, el guía estaba esperándonos en el aeropuerto, nos acompañó al International Hotel para descansar un poco y poder almorzar. Mas tarde empezamos las primeras visitas de la ciudad.

El primer monumento que fuimos a ver fue El Templo de los Lamas. Se trata de un grupo de edificios construidos en 1694 por el emperador Kangxi para su hijo Yinzhen quien destinó parte del palacio a monasterio budista. Es uno de los templos mayores y más conocidos de la ciudad.





Actualmente, este templo lo habita un grupo de religiosos, mongoles en su mayoría, dedicados al culto del budismo tibetano, seguidores de la doctrina de la escuela de los Secretos surgida en el siglo VIII, dedicada también al estudio de la astronomía, las matemáticas y la medicina.






Junto a la Ciudad Prohibida están los Hutongs. Un laberinto de calles estrechas compuesto por casas de una sola planta, y un patio cuadrado en el centro de la vivienda que da luz a todas las habitaciones.

Estos barrios fueros construidos durante las dinastías Yuan(1279-1368), Ming(1368-16449)y Qing(1644-1911).

En los Hutongs del este y del oeste de la Ciudad Prohibida, residían los personajes más aristocráticos, los Hutongs más comunes estaban situados al norte y al sur donde vivían mercaderes, artesanos y otros trabajadores.








Con la gran modernización de la ciudad para los Juegos Olímpicos del año 2008, muchos de estos Hutongs fueron demolidos para construir grandes avenidas y lujosos hoteles.

Ahora hay un plan de protección de estos barrios. Los turistas pueden pasear a pie o subidos en un richshaw y comprobar que estos viejos callejones son rincones urbanos donde la vida y la cultura China se preserva casi intacta, como si el tiempo no hubiera pasado, puede verse hombres jugando, trabajando y simplemente paseando con los turistas.

Es bonito pasearse por los Hutongs con los típicos richshaw, unas bicicletas con un carrito detrás donde van sentados dos pasajeros. Al terminar el paseo hay que dar una buena propina al ciclista por el esfuerzo realizado.





Junto a los Hutongs nos encontramos con un bello lago.






Durante el recorrido a pie, vimos a un chino llevar como animal de compañía a una oca preciosa. Queremos suponer, que mas tarde no harían un buen guiso con ella.

El Templo del Cielo, la Plaza Tian'anmen y la Ciudad Prohibida

Al día siguiente nos dirigimos al Templo del Cielo, en el mismo recinto hay un hermoso parque llamado Tiantan Gongyuan donde los chinos tienen la costumbre de ir ha hacer deporte, a bailar y a pasear. Es curioso ver tantos chinos haciendo diferentes actividades.






El Templo del Cielo desde 1998 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y es el templo por autonomasia. Representa el Universo y era donde el emperador, en tanto que Hijo del Cielo, celebraba dos veces al año los ritos oficiales más importantes, en el solsticio de invierno el Rito de las Cuatro Periferias y en el equinoccio de primavera el Rito de la Buena Cosecha.

En este recinto hay varios edificios. Primero se encuentra el Palacio de la Abstinencia, donde el emperador celebraba el primer rito del solsticio de invierno.




Después de pasar la noche en el Palacio de la Abstinencía, el emperador se dirigía al Altar Circular y presentaba sus ofrandas de incienso, discos de jade azul y paños de seda como rito del rígido ceremonial del solsticio de invierno.

El Altar Circular se construyó en 1530, y consiste en una superficie cuadrada (por la forma cuadrada de la Tierra, según la antigua teoría cosmológica Gaitian) sobre la que se levantan tres plataformas circulares de diámetro decreciente (que representa la redondez del cielo). El diámetro del edificio es de 15'6 m. de y alcanza una altura de 19'5 m. El techo es cónico con tejas azules y una esfera dorada en lo alto.




Pasamos por una puerta roja, que da al gran patio donde se levanta sobre una triple terraza circular, el Templo de la Plegaria de la Buena Cosecha, el lugar de culto más famoso de China. El templo es redondo, con un diametro de 30 m. y una altura de 38 m., con una bella triple cubierta, obra maestra de la arquitectura tradicional. Aqui se celebraba el rito del equinoccio de primavera.





Frente al Templo de la Buena Cosecha nos encontramos con unos monjes haciendo turismo.



Antes de almorzar hubo tiempo para visitar una factoría de seda, y ya por la tarde nos dirijimos a la inmensa plaza Tian'anmen.

Pasear por la plaza Tian'anmen es toda una experiencia que permite entrar en contacto con el espiritu de la China comunista. Los edificios que rodean la plaza son de estilo arquitectónico típico del realismo socialista. Esta enorme plaza tiene una extensión de 44 ha. (500 X 880 m.)

En el centro esta el mausoleo del presidente Mao, frente a él se encuentra el monumento a los Héroes del Pueblo, al lado oeste de la plaza puede verse el Palacio de la Asamblea Nacional del Pueblo, sirve de sede al órgano legislativo más importante de China, En el lado este está el Palacio de los Museos. Al norte se encuentran La torre de la Campana y la Torre del Tambor. Al sur de la plaza está La Puerta de la Paz Celestial que da acceso a la Ciudad Prohibida.






En todas las ciudades que visitamos vimos una obsesión por la limpieza.



Al llegar al final de la plaza tuvimos que pasar un control de seguridad para acceder a La Ciudad Proibida o Palacio Imperial.

La denominación de Ciudad Prohibida se aplica a un conjunto de edificios, jardines, lugares de culto, etc. que constituyen una verdadera ciudad separada del resto de la capital a la que estuvo prohibida la entrada durante los cinco siglos que sirvió de residencia de los emperadores, las emperatrices y las concubinas. Tiene una extensión de 720.000 m. cuadrados.









En todo el recinto de la Ciudad Prohibida destaca la exuberancia y el colorido en los elementos decorativos tanto en los interiores como los exteriores, son de una gran belleza.










La visita fue preciosa, pero nuestros pies pedian un descanso. Nos llevaron a una Casa de Te y degustamos las diferentes especialidades. Todo con mucha elegancia y delicadeza.



Salimos de la Casa de Te frescos y relajados, a punto para ver un bonito espectáculo de acrobacias en un gran teatro.




Terminamos el día en un buen restaurante comiendo Pato Laqueado y otros platos, todos riquísimos. Una amable camarera nos enseñó como enrollar el hojaldre después de haberle puesto unos trozos de pato dentro.



Nosotros en China comimos muy bien, el guía avisaba que no pusieran en la mesa platos muy picantes y la comida que servían estaba muy rica.