El mayor reclamo es el diseño de sus parques y jardines, así como sus extraordinarias fuentes en cascada, que descienden hasta el golfo de Finlandia.

Pedro I, a petición de su esposa Catalina I, decidió construir una residencia de verano fastuosa en la orilla del golfo. El zar personalmente proyectó los planos del trazado del parque, la distribución de los edificios y las fuentes. A diferencia de Versalles donde se habían construido costosos dispositivos para elevar el agua, Pedro I decidió hacer correr el agua por gravedad, con auxilio de un canal desde las alturas de Ropsha.
Al entrar en el recinto nos encontramos con una grandiosa composición simétrica, es la maravillosa cascada Grande. Llena de estatuas doradas con una cantidad de chorros de agua que se levantan al compás de una bella melodía. Un espectáculo difícil de olvidar. El centro del conjunto de la cascada Grande es "Sansón desgarrando las fauces del león", creado con motivo del 25 aniversario de la victoria de Rusia contra Carlos XII. De las fauces del león, como una salva de numeroso cañones, se dispara un chorro de agua de 20 metros de altura.
Ante la fachada norte del palacio, que da al golfo de Finlandia, se extiende el parque Inferior. La cascada Grande divide el parque en dos sectores, el este y el oeste integrado por edificaciones arquitectónicas, la cascada Grande, dos cascadas Pequeñas y numerosas fuentes. En total aquí aparecen reunidas 38 estatuas y 213 bajorrelieves, bustos y vasos.
No tuvimos tiempo de visitar el interior de ninguno de los palacios. El palacio Grande suponemos que, como el palacio de Catalina, está lleno de suntuosidad y lujo, aunque el lugar de residencia preferido de Pedro I era el palacio Monplaisir, el mas cercano al mar.
































































