
Sus infraestructuras modernas combinan a la perfección con el encanto que desprende su parte antigua, su puebla vieja, con sus bellos paseos, sus soportales llenos de típicas tascas y sus construcciones de interés, que se alzan como como vigías de la villa.
En Castro Urdiales se encuentra la Iglesia gótica más importante de la región, la iglesia de Santa María, que data del siglo XIII y que reune todas las características constructivas del gótico clásico.
Próximo a la iglesia se encuentra el castillo medieval, sólida fortaleza convertida en faro. El castillo sostiene la linterna que se iluminó por primera vez en 1853 y desde esta fecha está funcionando como faro. El puente medieval unía la ermita de Santa Clara con el Castillo-Faro separado ahora por el comienzo del popular Rompeolas, donde la quietud y la calma de las aguas del paseo dan paso a la bravura del Cantábrico.
Siguiendo el paseo junto al puerto llegamos al ayuntamiento, ubicado en una plaza rodeada de soportales donde abundan las tascas y los restaurantes. Muy cerca de la plaza vemos la Casa de los Chelines, de estilo neogótico de influencia modernista.















