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Trümmelbach,Gruyère,Mer de Glace

Al bajar de la Jongfrau, nos detuvimos para contemplar la cascada de Trümmelbach. Diez saltos de agua que hacen su bajada por el interior de la montaña procedente del deshielo del Jongfrau. El sonido ensordecedor del agua blanquecina que resuena en las grutas excavadas en años y años de erosión, increible espectáculo natural unico en belleza.




Fué un día muy intenso y al llegar la noche nos fuimos a descansar. El dia siguiente nos esperaba un largo recorrido, el destino era Chamonix con el monte Montblach al fondo.
Por la mañana nos levantamos temprano habia unos 200k. por delante.
Sin dejar los verdes prados llegamos a Gruyères, un pequeño pueblo fortificado que conserva un atractivo aspecto medieval. La plaza esta rodeada de casas antiguas y al fondo destaca el castillo.





Subimos el Col la Forclaz de 1.527m. entre bosques y bellísimas vistas de Martigny. Nos acercábamos a Chamonix, célebre estación alpina de la alta Saboya. Unas impresionantes vistas del Mont-Blach nos cautivaron.



Al llegar era mediodia y nos fuimos a comer. Por la tarde hicimos la ascención al Mer de Glace, es el glaciar más destacado de Francia, con un trenecito que sube hasta los 1.913m., el trayecto tiene unas increibles vistas.

El Mae de Glace se encuentra a los pies de La Aiguille du Midi de 3,842m.



El Mar de Glace, es el segundo glaciar de los Alpes seguido del Aletsch. Alcanza unos 11k. de recorrido y una anchura que varia entre 1.959m. y 79m. Al visitarse la parte del final del glacial su aspecto es bastante sucio, pues por el camino arrastra algunas piedras i fango.



Este glacial, también tiene la atracción de un túnel perforado dentro del hielo, a través de una lengua que es visitable en los meses de época turística. Como que el glacial se desplaza a una velocidad de 90k. por año en el centro de la lengua y unos 45m por año en sus márgenes, esto obliga a perforar un nuevo túnel cada año, porque con el movimiento las paredes se derrumban. Nosotros no nos fué posible visitarlo, pues el interior del túnel ya no era seguro, solo vimos el agujero.



Nos alejamos de Chamonix contemplando como el glaciar llega hasta la falda de la montaña, muy cerca de las viviendas.



Esta noche la pasamos en el Hotel Ugerel Alpexpo de Grenoble. Al dia siguiente regresamos a nuestra casa con un recuerdo fantástico de los paisajes alpinos, las bellas ciudades tan limpias y acogedoras y el trato con los suizos de una amabilidad insuperable, definitivamente fueron unas magníficas vacaciones.